“Detrás de la piel”

¡Ya estamos de vuelta! espero que no hayáis seguido mis consejos, eso sería síntoma de que habéis tenido cosas mejores que hacer que leerme. 
Se acabó el puente. Vuelta a la rutina. Yo estoy contenta, por muchas razones. Una, poderosa, es que me he encontrado fenomenal estos días. Debe ser por el tiempo o porque ya me toca mejorar que el día 5 hizo un mes que estoy de baja.
Os prometí algunas fotillos y la verdad es que he puesto unas cuantas.  ¿Qué os contaría yo sobre el puente que no podáis percibir en las fotos? Nada. Ya sabéis como soy, completamente transparente, así que será fácil saber como me ha ido.
Ha hecho un tiempo excelente aunque no deseable y no os meteré otra vez el rollito calentamiento global…
 
¿Habéis visto que he puesto un reproductor media player en mi espacio?. Pues no funciona. ¡En qué me vi de poderlo poner! ¡pues pa na!. De momento no he conseguido hacerlo funcionar, aunque no me preocupa, soy obsesiva  compulsiva y cuando a la menda lerenda se le mete algo en la cabeza no para hasta que lo consigue, así que, paciencia. Esto me viene de atrás. Recuerdo cuando era pequeña, una tía abuela mía me enseñaba a hacer punto de media, aprendo rápido; perdón, aprendía, que ya me va costando. ¡Menudos cabreos pillaba yo cuando se me escapaba un punto! ¡y cuando me descontaba en el punto de cruz! pero, al fin, todo lo conseguía.
 
Creo que me estoy haciendo "vieja" ya parezco mi madre. De un tiempo a esta parte constato que entablo conversación con desconocidos de manera pasmosa. Siempre fui tímida y me costó coger confianza, ahora, en cambio, soy capaz de charlar con desconocidos de lo que surja. Esa es una capacidad que creo que hemos perdido las personas que vivimos en las grandes ciudades. Quizá es por preservarnos de posibles agresiones, por desconfianza, vamos. Algunos sabéis quien es Jacques y el hombre tuvo que acabar dejando Barcelona, se volvió al Yukon. A veces habíamos hablado sobre lo diferentes que eran las relaciones personales en una ciudad como Barcelona, que tampoco es tan grande, a las que se establecían en una comunidad tan pequeña y tan aislada como la suya. Creo que lo pasó algo mal y, ahora, me arrepiento de no haberle dado algo más de apoyo, porque además no lo hice por prejuicios. No creo que me lea pero si alguna vez lo hiciere, sería de justicia pedirle disculpas.
 
Dos veces he visitado este puente el hospital. Una por una urticaria de Liliana, la otra por unas placas de pus en las anginas de Alexandra. Antonio ha estado en todo momento con nosotras. Nos ha hecho reir, nos ha cuidado, nos ha enseñado muchos sitios, nos ha ofrecido cuanto posee y estoy segura de que ha apreciado todo lo que nosotras hemos sido capaces de darle. Antonio me sosiega, ¡con lo acelerada y borrica que me pongo a veces!. Él me da la serenidad que necesito, es mi contrapunto. Este hombre que a voz de pronto se antoja tan tímido, tan pausado, tan clásico, me proporciona infinidad de momentos felices. Quizá es que, como dice Fito en una de sus canciones: "Ahora sí, parece que ya empiezo a entender, las cosas importantes aquí son las que están detrás de la piel". Y él me ha permitido rascar y ver que detrás hay una gran persona.
Besos
 
                                      
                                                      
 

Una respuesta to ““Detrás de la piel””

  1. Gracias a vosotras, me habéis dado mucho,ya he visto las fotos.Cuídate mucho, tq , besssossss

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