Pongo un circo y me crecen los enanos

Parece que este blog se está convirtiendo en un medio para dar a conocer la fibromialgia y sus síntomas. Debo deciros que las personas con fibro tenemos escasa tolerancia al estrés. Esto se debe a que padecemos severos dolores y agotamiento extremo. Entramos así en un círculo vicioso en el que a más estrés, más rigidez muscular y consecuentemente más dolor, a más dolor menos resistencia al estrés y así sucesivamente. Es por ello y porque tener fuertes dolores de manera constante no es precisamente agradable, que solemos tener mal carácter. En realidad no es mal carácter, es mala leche.
 
Tener fibromialgia hizo que me replantease ciertos aspectos de mi vida, recuerdo que el reumatólogo que me diagnosticó me dió como pauta principal y casi exclusiva la de "hacer un cambio en las espectativas vitales". Ese cambio lo llevé a cabo de manera paulatina intentando ser lo más coherente posible conmigo misma y con mis energías. Fue por eso que decidí no someterme a ciertas obligaciones o tiranías. La vida cotidiana ya conlleva muchas obligaciones, así que yo decidí suprimir toda aquella obligación que no fuese estrictamente necesaria para mi supervivencia. Por todo ello decidí no apuntarme a cursos de formación que me implicasen un esfuerzo suplementario al que cada día tengo que hacer con mi trabajo o con mi vida personal. Decidí también no someterme a los compromisos sociales. Mis amigos entienden todo eso y si paso mucho tiempo sin llamarlos o verlos creo que lo entienden, o al menos ellos no me recriminan nada.
 
La hermana de Antonio se casa este viernes y me ha invitado, sé que a él le hace mucha ilusión que lo acompañe y aquí empezó mi calvario. Boda en día laborable menudo follón porque las fibro somos extremadamente responsables, debía solicitar un permiso. Además de los demases los novios han escogido un entorno idílico en un pueblo de Girona a sólo 122 kilómetros de mi domicilio así que cuando llegue ya estaré para retirarme a hacer la siesta.
 
Una boda es un acotencimiento social importante, los invitados debemos ir impecables, bien vestidos y encima con buena cara y ganas de pasarlo bien. Así que me dispuse a comprarme ropa para la ocasión puesto que las fibro somos también bastante autoexigentes y perfeccionistas. Esa fue la continuación de mi calvario. Una tiene una edad y ya no le queda bien cualquier trapito, además debía comprarme algo que pudiese amortizar porque no quería engrosar mi colección de vestidos de fiesta, zapatos de tacones imposibles o mini bolsos de colores innombrables usados sólo y exclusivamente para el evento para el que fueron comprados. Así que empecé mi periplo por tiendas y grandes almacenes. Es mala época, en la antesala del verano una está pajiza y no soy yo de hacer UVAs ni peras ni manzanas,  si a esa cuestión estacional le añadimos mis ojeras y mi mala cara por el brotecito que me tiene en casa estamos apañaos.
 
Ahí se desencadenó mi estrés que trajo como daño colateral mi mala leche. Como soy mitinera tenía que desprenderme de todo aquello y, evidentemente, lo hice con mi pobre Antonio (¡qué culpa tendrá él!). Así que saqué el pliego de descargos y cuestioné desde el por qué la gente tenía que casarse después de varios años de convivencia, a por qué tienen que llevarnos a una ceremonia a donde Cristo perdió el garrote, o por qué se casa la gente en una época en la que no se sabe si hará frío o calor y un largo etcétera con poco fundamento y con menos argumento. En definitiva, no hay más culpable que yo por mi falta de coherencia. Desde el primer momento debí haber evaluado el coste energético que tenía el comprometerme a asistir y haber dicho NO. Espero haber aprendido para posteriores ocasiones.
 
Mi hermana, hasta las narices de oirme, porque a ella también le calenté la cabeza, se armó de valor, dejó a su hijo con fiebre y se propuso firmemente que yo encontrase algo que ponerme.
 
¡Habemus vestido!
De nuevo otro trajecito para la colección, de fiesta, escotadísimo, con una chaquetita de organza que parece papel de fumar. Todo ello a un precio inversamente proporcional a la cantidad de tela usada para su confección, pero todo fuera por quitarme el estrés. Llegó la hora de los zapatos. ¿No se lleva el plateado? ¡pues no se nota! ¡anda que no me ha costado  nada encontrar unos zapatos plateados!, con tacón y ergonómicos, que no estoy yo para para tacones de vedette. Una pena porque cuando me monto en unos tacones de esos me siento como una reinona. Debí haberme hecho Drag Queen porque me gustan más unos tacones que a un tonto un abrigo largo. Finalmente los encontré. Y también el bolsito, por supuesto plateado, en el que no me va a caber ni el móvil. Debería hacer caso a mi hija y cambiármelo por uno de esos de última generación, extraplano y con bluetooth que no sé ni lo que es.
 
Pero he ahí que faltaba un detalle y es que mi hermana está en todo. "Estás demasiado blanca, así que ahora mismito vamos a comprar una de esas cremas autobroceadoras". ¡La virgen! ¿Y si me quedo a clapas? ¿Y si me hace una reacción alérgica y me sale un sarpullido? ¿Y si al llegar a la boda le preguntan a Antonio si su novia es cubana?. Mis peros no sirvieron de nada y aquí me tenéis, dándome betún y desde luego no por un módico precio.
 
Debo admitir que estoy contenta, el vestido me queda de muerte. ¡Modesta! diréis. Pues no, la falsa modestia no es más que un signo inequívoco de vanidad. Realista solamente.
 
Esta mañana me levanto y pongo la radio, es otra de mis rutinas. Predicción del tiempo en Girona para el viernes: bajada de las temperaturas y posibilidad alta de lluvias. Y yo, con un vestido escotadísimo, luciendo toda mi pechonalidad, con la chaquetita transparente de organza y mis sandalias plateadas de tacón imposible. Lo dicho, monto un circo y me crecen los enanos. 
        
 ¿Donde voy a meter el paraguas? 

   

         

2 comentarios to “Pongo un circo y me crecen los enanos”

  1. javier Says:

    Ja,Ja,Ja. Todo sea por arreglar un compromiso. Luegoo seguro que al final lo pasarás bien después de todo.

  2. Liver Says:

    Me ha gustado mucho tu relato de los preliminares de una boda…esta genial,  yo hace mucho tiempo que decidí no acudir a ninguna boda y fijate por donde tuve que acudir a la mia jajajajajajajajaja, pero eso es agua pasada…he vuelto a mi rutina de no querer oir ni hablar de bodas….aunque ahora también añado divorcios, jajajajajajajaja
    Gracias por la visita a mi espacio y por las palabras que dejaste, es una forma mas de dar a conocer la fibromialgia.
    Por supuesto espero que algún día mi amiga vuelva a comunicarse conmigo, el problema es la distancia tan grande que nos separa que eso también ha ayudado bastante…pero en fin, yo sigo esperando tranquila…Besos

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