Del uniforme y otras mandangas

Toda la vida he pensado que los uniformes alienaban a quienes los utilizaban. Como su nombre indica uniformar no es más que hacer iguales dos o más cosas. El ejército se ha caracterizado por el uso del uniforme, así sus miembros han parecido siempre iguales evitando dar la imagen de individualidad que no conviene a su filosofía. Utilizan también uniforme diferentes colectivos con el fin de no hacer predominar al individuo frente a la colectividad.  A veces el uniforme es símbolo de cierto prestigio en según que círculos. Los militares de alta graduación los utilizan incluso para ceremonias que nada tienen que ver con el ejercicio de su profesión como por ejemplo en sus bodas. De uniforme se viste a algunos niños para su primera comunión y a muchos alumnos de escuelas privadas con el fin de distinguirlos de otros de la escuela pública.

Leo en la prensa digital que los alumnos de  once escuelas públicas de la Comunidad Valenciana se vestirán el curso que viene con uniformes. El objetivo no es otro que favorecer la integración de los alumnos y evitar problemas de convivencia. Esta afirmación, que años atrás me hubiese echado para atrás y hubiese levantado mi parte más reivindicativa sobre el derecho a la propia imagen y a la individualidad, hoy me deja impasible. No tengo claro si su uso será tan negativo como hubiese pensado en el pasado.

Recuerdo que hace unos años, en una escuela de un barrio obrero del cinturón de Barcelona, daba clase de lengua castellana a alumnos de sexto de primaria. Aquel curso, a diferencia de otros, contaba con alumnas ciertamente desarrolladas para su edad. Me afanaba en que aprendiesen algo de sintaxis y para ello hacía salir a la pizarra a los alumnos con el objetivo de que practicasen análisis sintáctico. Era en el último trimestre, entre finales de mayo y principios de junio. El calor era sofocante y las alumnas asistían al colegio con una indumentaria similar a la que hubiesen utilizado para ir a la playa. Ésta consistía en unas reducidísimas y ajustadas camisetas con unos amplios escotes y pantalones de cintura baja que dejaban al descubierto, además del ombligo, parte de las caderas y del tórax. Cuando alguna de ellas salía a la pizarra, los alumnos del otro sexo quedaban tan iluminados como los niños de Fátima al ver a la Santísima Virgen. El cuadro se agravaba cuando a alguna de ellas se le caía la tiza al suelo y, al agacharse para recogerla, el escaso pantalón dejaba al descubierto la tira de su tanga. Evidentemente, de aquel estado catatónico sólo les hubiese hecho salir el collejón que, por supuesto, nunca les di. Así que aunque yo me afanase en hacerlos descubrir dónde carajo estaba el Complemento y adivinar si era Directo, Indirecto o Circunstancial, la circunstancia era que no se empanaban* de nada porque lo único empanado que había por allí era sus cerebros recocidos por el calor de la explosión hormonal que provocaban dichas visiones.

Fue entonces cuando me empecé a plantear que si los padres no disponían de las luces de la cordura para impedir que sus hijas asistiesen de tal modo a la escuela, quizá deberíamos tomar cartas en el asunto. Pero ¿se arreglaría con el uso del uniforme? Todavía tengo en mi retina las imágenes de las protagonistas de Rebelde con su uniforme, ¿colegialas o señoritas de un club de alterne?…No tengo palabras.

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*Empanarse es utilizado coloquialmente como enterarse, comprender

15 comentarios to “Del uniforme y otras mandangas”

  1. Maria Says:

     que bueno es leer a gente que se hagan ciertas preguntas, aunque éstas,  tengan ya respuestas sobre ellas…
    Tu que dices,  que hay que uniformar o que vayan a su bola?   voy a reflexionar sobre esto y vuelvo, que estoy confusa
    bona nit y petons

  2. que alegría niña, que alegría saber de tí y de sentirme arropada por alguien que entiende lo mal que lo pasamos.Gracias a Rosa María por ponerte en mmi camino.Sabes? cuando escribí esto, lo hice porque tenía necesidad de hablarlo y de que alguien supiera lo que significa vivir bajo estas circunstancias.No se habla mucho del tema y cuando dices que tienes fibromialgia la gente se queda un poco dudosa sin saber de lo que estás hablando.Es muy importante saber que alguien más lo sabe, que alguien más, sabe que somos unas luchadoras del día a día.Eso ayuda a seguir adelante.Un abrazo ( sin apretar mucho jajaja) y estar en contacto.Gracias guapa,  y un beso enormes para tí.Espero que no solo la enfermedad nos una.Gracias, haberte conocido  significa mucho para mi.Hasta siempre.

  3. Carmen Says:

    Verás María, respecto a lo del uniforme yo no digo ni que sí ni que no, sino todo lo contrario.
    Es decir, que no tengo claro qué debería hacerse. Tengo argumentos a favor y en contra, pero hace años los hubiese tenido todos en contra. Lo que tengo meridianamente claro es que los padres, a veces, permiten cosas del todo "impermitibles". El post ¿te ha servido para reflexionar sobre ello?, pues eso es lo que pretendo muchas veces, hacer partícipes de mis reflexiones a los demás.
    Un beso

  4. unadeprestado Says:

    ¿Las colegialas vestidas de protagonistas de Rebeldes o las de Rebeldes vestidas de colegialas?menudo dilema ,he pasado mi vida escolar vestida de azul marino y lo recomiendo,todas eramos iguales ,no importaba quien eran nuestros padres,la diferencia  nuestra personalidad,todo esta sobrepasado en la forma de vestir,lo mismo para ir a la playa que para ir al cole…..Un beso. Marina

  5. Carmen Says:

    No mujer, tampoco quiero ser tan catrastrofista, me refiero a las protagonistas de Rebelde.
    Es cierto que además del vestir inadecuado para asistir a clase está el qué vistes. Me refiero, por supuesto, a las marcas. El uniforme permitiría que no se catalogase a nadie por su nivel económico. De todos modos ya te digo que es un tema complicado aunque evitaríamos muchos mal de caps.
     

  6. Carmen: el uniforme de mi Angel de la "Guardia", era… oye, pues ahora me has dejado la duda, y no es cuestión de ponerme a investigar. Pero vamos, imagino que sería de un color gris acorde con lo que eran aquellos años. Gracias por leerme. Es un orgullo y un privilegio tener una lectora, que además sabe lo que dice.
    En cuanto a la cuestión de los uniformes escolares, opino que hoy día da un poco lo mismo con o sin uniforme: si con uniforme puede ocurrir que lo adapten a sus gustos -he visto niñas de colegios regentados por religiosas con una minifaldas de vértigo (a ver quién impone la longitud de las faldas); si es sin uniforme, da igual: hoy creo que no sirve el nivel económico para vestir mejor o peor: los ricos pueden ir con vaqueros agujereados y deshilachados, y los pobres pueden ir con ropas de marca pirateadas imposibles de adivinar. Por mi que vayan como quieran. No creo que la solución sea imponer. Educar e informar es el único camino.
    Un beso, Carmen
    jA

  7. unadeprestado Says:

    Tengo un hijo en el instituto y te aseguro que mas de un problema viene de la forma de vestir,no solo las niñas están en ello.
    Tu lo sabrás mejor que yo,por tu trabajo….
    Ayer fui a la doctora de cabecera,me insistió en contactar con la asociación de fibromialgia catalana,soy contraria a todo eso pues no se en que me puede ayudar ,pero creo que al final lo haré,¿Sabes algo de ella?Un beso y buen fin de semana.Marina

  8. Carmen Says:

    Muchas gracias a Jose Antonio por sus comentarios.
    Creo que no me expliqué bien cuando hablé de que el uniforme dificulta algo más que se catalogue a alguien por su nivel económico. Jose Antonio, los vaqueros deshilachados no valen lo mismo si son del mercadillo que si son de marca. Actualmente los niños parecen "niños anuncio" y escogen su ropa en función del logotipo impreso de la misma. El logotipo, te lo puedo asegurar, se paga.
    Desde luego la solución no es imponer, sino educar pero ¿quién le pone el cascabel al gato? ¿No debería ser en el seno familiar donde se explicase que igual que no vas a la montaña con zapatos de tacón o no vas  a la calle en pijama y zapatillas, no se puede ir a la escuela con pantalones surferos y top minúsculo cual bikini? ¿No deberían ser las familias las que evitasen las minifaldas de vértigo del uniforme escolar de sus hijas?
    Los padres han perdido el norte y las ganas porque educar cuesta muchísimo trabajo.

  9. unadeprestado Says:

    Gracias por tu rápida contestación ,soy anti-asociaciones ,por eso insisten, pense que era rara ,no querer ir donde supuestamente recibes una ayuda….La verdad es que no me gustan los getos de nada y eso considero que son las mayorías de grupos sociales o como se llamen.Gracias Carmen

  10. Bueno… era una opinión. Mis problemas acabaron, aunque nunca los tuve. Tengo tres hijos entre los  y los 20 y los 30, y asistieron a un colegio público, en una zona de clase media/media y no recuerdo este problema. Asi que son sólo opiniones desde la distancia.
    Y de acuerdo contigo: a la escuela a aprender mates y lenguas. En casa, a recibir educación ciudadana, no hacen falta libros de esta materia, sino ejemplos de los padres, y la casa llena de libros de Julio Verne y cía.
     

  11. hola guapa.Pues te diré que mis dos hijas han llevado, bueno la peque todavía lleva, uniforme.Y estoy contenta, porque tú sabes lo que es que cada día no tengas el problema de decidir que ponerles? más si cabe cuando la mayor tenía doce años, edad malísima donde las haya.Como no había discusión posible ni alternativa, el uniforme fué un descanso para mí.La mayor ya no lo lleva porque hace dos años que dejó el colegio de monjas y empezó el bachillerato, pero ya era lo suficientemente responsable como para vestirse solita.Ahora queda la peque y sigo pensando que es un alivio no tener que decidir ( y más con el caracter que tiene ).Así que desde aquí mi voto más enérgico al uso del uniforme.Y otra cosa, jajaja,soy la más peque de la foto, la que está en brazos de mamá.Un beso linda

  12. Bruja Says:

    Yo estudie en colegio público y sin uniforme… Pero me pasa como a ti, encuentro argumentos a favor y en contra de utilizarlos. No solo en el colegio, si no también en ciertos trabajos. Porque no olvidemos que los uniformes son practicos no solo para igualar a quienes los llevan, sino que también son un medio de protección en según que trabajos, frente a la suciedad en algunos casos, productos quimicos en otros… El uniforme no es solo una cuestión social o un medio de "represión". Besos wapa, me parece muy interesante todo esto que escribes, y como tu dices, haces reflexionar. Enhorabuena por tu blog.

  13. Así que pensabas que tenía secretaria personal? jajajaj.Bueno lo he hecho con toda la intención jajaja.Sé que la foto tarda en abrirse y eso le da intringulis a la cosa.Es lo más parecido a una secretaria que tendré jamás y la verdad es que le tengo hasta cariño, lleva mucha historia encima ( 16 años) de dibujjitos de las niñas, fiestas, momentos para recordar, fotos,listas de la compra etc etc.Lo que pasa es que la pobre ya está en las últimas, y aunque rezo para no tener que cambiarla, más que por cariño, que se lo tengo, es por cuestión de dinero.hija que hay muchos gastos y no estamos para uno tan fuerte en estos momentos.Va perdiendo agua la pobre, pero intentaréque me aguante un poquito más, al menos hasta después de las vacaciones y de la matrícula de la universidad de la mayor.jeje.Besos guapa

  14. javier Says:

    Mal arreglo. Si pones un uniforme, despersonalizas (menos a las de la foto) y si no los pones se recalientan los cerebros hormonados. Pero que le vamos a hacer si prefieren mirar a la compañera que adentrarse en los misterios de los complementos circunstanciales y los adverbios. Jajaja.
    En cuanto a uniformar para evitar la variedad cultural, (quiero decir integrar al recién llegado) lo veo aborrecible, de la mentalidad más cuadriculada.

  15. Hola Carmen:
    Puessss… la verdad es que no me gustan, pero creo que en los colegios es bastante útil porque los chavales son muy… muy… cómo decirlo… CABRONCETES y suelen cebarse con el "diferente", y hoy día, con la sociedad hiperconsumista en la que vivimos, si no llevas unas Nike, eres un tirao de la vida, y eso tiene que hacer polvo a los que no pueden llevarlas. De manera que, todos iguales y así no hay tantas diferencias estéticas y se evitan babeos ante tangas ajenos, jajaajaaaa.
    Lo de los militares, pues, es su ropa de trabajo, nada más, aunque hay algunos que se excitan cuando se lo ponen, jajaajaaa.
    A todo esto… yo no llevé nunca uniforme, jajaajaaaaa, bueno, cuando hice la Mili, sí, aun me dura el trauma, jajaajaaa.
    Ya ta to dicho. Un beso. 

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