¡Vamos al Cole!

Segunda entrega del cuento de Núria

Capítulo segundo

 

Peter era un niño, a primera vista, guapo, algo travieso y con muchos problemas de habla que impedían que los demás le entendiesen lo más mínimo. Con una madre totalmente proteccionista a la que las maestras debían echar fuera de la escuela cada mañana mientras tomaba posiciones en el patio, frente a las ventanas de la clase con el único objetivo de bombardear al niño con decenas de adioses. Probablemente para suplir su mala conciencia por abandonarlo en la escuela siendo tan pequeño.

Cuando Peter regresaba a casa, volvía a ser el protagonista y al regresar su padre del trabajo, éste lo llevaba a comprar unos bollicaos. ¿Creéis que para merendar? ¡Nooooooooooooo! Los bollicaos acababan en la basura puesto que su único afán era conseguir los cromos que se escondían bajo el envoltorio y es que "¡El niño estaba tan contento!"

Así transcurrió P-3 pero, al iniciar P-4, las cosas se complicaron más. Peter no se relacionaba correctamente con sus compañeros de clase puesto que no entendían lo que les quería comunicar. Pero esto no era ningún problema, la mamá y el papá le hacían la traducción simultánea de todo aquello que él necesitaba expresar. Mientras tanto, el resto de los compañeros de Peter empezó a aprender muchas cosas entre ellas a aceptar las normas del colegio, a compartir con los amigos, a perder y a ganar en el juego……..¡pero nuestro Peter no!

Peter continuaba creyéndose el rey de la creación, el ombligo del mundo. Sus padres sólo veían que el niño, en el ámbito familiar, parecía ser feliz y que en la escuela empezaba a tener problemas. Así, la maestra habló  con los padres a los que recomendó que buscasen a alguien que pudiese ayudarles. Fue de esta forma como fueron a parar a manos del psicólogo y fue ahí donde empezó el calvario de nuestro amigo.

Continuará………

3 comentarios to “¡Vamos al Cole!”

  1. Me suena todo esto. Proteccionismo excesivo, caprichos, etc…
     A ver qué pasa…

  2. Uhhhh lo que se avecina oiga… aunque aquí a quien le ha tocado bailar con la mas fea es al pobre Peter, que no tiene ninguna culpa por haberle tocao unos padres desalmados, egoistas y defensores a ultranza de la dependencia… realmente no se han puesto a pensar en el pobre Peter, victima de su incontrolada y nefasta adoración… será Peter un "antisocial" repelentuzco para toda la vida…o por el contrario logrará zafarse de las cadenas maternales…
    Quiero un cuento con final feliz joeeeeeeeeee…. o también llegó la crisis a ellos..??
     
    Besossssssssss
     
    p.d. estoy impaciente por la próxima entrega jeje

  3. Liver, no te aseguro ningún final, recuerda que yo sólo soy la traductora del cuento de Núria pero estas cosas raramente tienen un final feliz. Aunque te adelanto que no podremos saberlo, en realidad este cuento está basado en hechos verídicos y el tal Peter deberá crecer y despojarse de las cadenas que lo mantienen preso. Eso sí, él no es más que una víctima.

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