¡Volvemos a hacer Segundo!

 Sexta entrega del cuento de Núria

Capítulo Sexto

Peter inicia Segundo otra vez. Su madre continúa trabajando de noche en la discoteca. Ya ha tenido dos accidentes de coche volviendo de madrugada. La escuela se empieza a poner pesada con el niño. La cuidadora de aquel curso- muy buena chica y con muy buenas intenciones- no sabe por donde empezar. Ni ella ni nadie cuando Peter  insulta a las maestras y a  los compañeros, cuando pega a los niños y niñas de su clase, cuando se encarama a la reja con el objetivo de huir de la escuela, cuando escupe a todo lo que se le pone por medio e incluso  insulta al inspector al que regala con un- ¡Tú te callas viejo asqueroso! Aunque él hace ver que no lo ha oído puesto que es difícil reconducir la situación.

La escuela llega a un pacto con la familia: ya que es tan buen niño en casa, los padres vendrán a calmarlo cuando sea necesario. A estas alturas todo el mundo ha opinado: maestras, EAP, servicios sociales, ensenyament y la familia, incluidas la abuela y las tías. A pesar de todo no se llega a solución alguna.

Se observa que cuando va a la clase de los mayores está más controlado puesto que lo marcan y él no se atreve a pasarse con ellos. Así, repite Segundo en la clase de Tercero. ¡Todo sea por conseguir algo de Paz! 

Eso sí, cuando Peter monta el pollo viene el padre- la madre duerme- a calmar a la criatura y aún así seguimos oyendo la frase de: -no lo entiendo, en casa es muy buen niño. La mamá dejará el trabajo para ocuparse de él y por lo que respecta al psicólogo, no podemos llevarlo, hemos de pagar los coches que su madre ha destrozadonino_triste-ss. Pero no os preocupéis, mañana traerá el almuerzo y los deberes hechos.

Desde luego ya no pedimos que venga bañado, no sea que se molesten, aunque nosotras sabemos que el niño duerme vestido.

Seguro que os preguntaréis, ¿dónde están todos los servicios que tiene nuestra sociedad para proteger a la infancia? Si un padre o una madre envía a un niño a la escuela con las marcas de una hostia, tú como maestra – o los Servicios Sociales o el médico- lo podemos denunciar. Pero si el niño se ausenta de la escuela sin justificación, no come porque la madre se duerme, no trae almuerzo ni los deberes, no toma la medicación porque él no quiere, viene sucio…..¡No podemos hacer nada! Únicamente dar parte a los Servicios Sociales y rezar para que toque una buena profesional que quiera ponerse manos a la obra. La respuesta de tu inspector: -derívalo a los Servicios Sociales del Ayuntamiento-. ¡Vaya! Todo el mundo ve soluciones, todo el mundo menos las maestras y el resto de alumnos que ya están hartos. Bastante han aguantado ya. Pero el resto de alumnos tiene derecho a estar en la escuela seguros y a poder trabajar.

Así acabamos Segundo en la clase de Tercero. La madre deja el trabajo, pasará el verano con el niño, el padre se apunta a la idea y deja también el trabajo, que la casa es grande y no repara en gastos. Se quedan con el bar del pueblo para llevarlo como negocio y así podrán estar por el niño.

Continuará…

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